“Al trabajar con el paisaje, por lo regular uno es un espectador de lo que ocurre dentro de él, un cronista más del momento en el sitio donde uno se encuentra, creyendo ser ajeno al lugar mismo. Se alude al registro, a la memoria, al recuerdo de la experiencia vivida para poder evocar a la naturaleza. En pocas ocasiones se puede ser junto con el paisaje el protagonista de una relación amistosa, de convivencia y respeto por lo que se está haciendo, sin dañar el entorno, aceptar que uno es parte de la naturaleza del paisaje.
De igual forma se recurre al registro de la fotografía, el video, a la memoria y a los recuerdos que junto con los amigos vivieron la misma experiencia de convivir con el Arte de la Tierra”.