Ariadna en un conjuro de hermandad nos hizo participar a muchos de un esmerado oficio de cartonería, pasaban los días y la labor se percibía como un desempeño maratónico. “Magueyes de lava” fue un conjunto de piezas rojas hechas con cartonería que simulaban flora agabácea enterradas en la arena. Plantas volcánicas que emergen de las cenizas dejando sentir el color rojo como un grito de fuerza casi erótica sobre un fragmento de desierto florando durante una breve temporada de festival. Ariadna: “Paisajísticamente el contraste, metafóricamente es la creación de una nueva especie vegetal producto de la unión de la lava y el volcán, tomando elementos “genéticos” de cada uno. Es en sí un regalo”
“Cualquier pieza creada in- situ requiere de un alto nivel de paciencia, y esperanza, esta pieza no fue la excepción. El artista siempre se confronta a una realidad ajena, donde los materiales y todos los factores que contribuyen para la creación se relativizan, pues uno cree (como buen ser humano imperialista) conocer o tener el control de todo esto, sin embargo, al cambiar dimensiones, cantidades, tiempo y espacio la obra se construye a y en sí misma, modificando el paisaje y creando nuevas realidades al espectador”.