La distribución de las estrellas en el cielo y la organización que el ser humano ha inventado para estas son la base de la composición plástica. Constelaciones conocidas y populares, algunas propias de la región purembe, fueron una fiesta de luz y tintineo. La sensación que el artista otorgó fue, la de estar literalmente caminando en el cielo. La noche despejada, permitió que las luces de la instalación se relacionaran con las de la bóveda celeste.
La misma acción se presentó la noche de la clausura en el centro del poblado de Angahuan, disponiendo las luces entre los jardines.