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Verse en medio del inmenso entorno creado por el Volcán, por esa furia de la Tierra que se deja oír con sus palabras de ceniza y roca, me hizo sentirme tan pequeña, tan real y tan sueño de la tierra misma, que mi proyecto inicial -marcar espacio con dibujos de cal- recibió su necesaria sacudida: se debe dejar a un lado la soberbia para poder acceder a este territorio. Considerando además las características de nuestro Festival, especialmente que no es patrocinado por el Primer Mundo sino que, como siempre, nos toca inventar y sacar los recursos de debajo de las piedras y desde dentro de nuestra necia voluntad, expongo ahora el proyecto que se ha venido desarrollando en mi a partir de esa primera (y para mí tal vez única) visita.
El concepto dibujo con cal continúa vigente, solo que ahora no necesito media tonelada, sino 3 costales. Con estos dibujaré un espiral de 1.75 mts. de diámetro que será el centro del ojo, que pudiera ser también el cráter que lleva al fondo, o a la cima.
Seis metros hacia afuera marcaré un círculo y a un metro de éste, un círculo más, siendo el límite y fin de este ojito que ve y quiere ser visto. Los seis metros de ceniza serán rastrillados del centro hacia afuera y el metro que se encierra entre los dos círculos de cal pretende ser un espacio de interacción con la comunidad, a la vez que pudiera ser, de tener respuesta, una parte de la obra que será más o menos permanente. Me explico:
Yo no puedo asistir a la segunda visita, por lo que no puedo saber si en los alrededores existen piedras sueltas que pudieran ser recolectadas. De ser así, se reunirían en un montón afuera del ojo, con el fin de que cada paseante, habitante, guía que pase por ahí coloque una dentro del círculo externo, hasta rellenarlo completamente. De no existir estas piedras, como es época de secas, recogeré ramas que se colocarían de la misma manera y se procedería a cubrir el espacio de igual forma. Claro que el día inaugural se realizará un ritual colectivo que avanzará con la cobertura del espacio.
Para establecer el contacto con las comunidades se van a elaborar volantes que se entregarán personalmente, con la consiguiente explicación e invitación a participar. Además, para los eventuales viajeros, habría un letrero que igualmente invitaría a la colocación de piedra o rama.
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Con un profundo ritual sobre la vida y la naturaleza, la artista pidió a los espectadores contribuyeran en la creación de la instalación, ordenando cada uno de ellos una roca en la circunferencia que previamente se había preparado. Con la ayuda del publico, Elizabeth Ross ordenó los elementos del lugar en espirales y circunferencias, terminando su acción con una invocación.