Días Reyes inspira su obra en la migración humana provocada por la erupción del volcán Paricutín. A lo largo y ancho de las ruinas de la antigua iglesia de San Juan Parangaricutiro, distribuye pequeños costalitos de tela rellenos de aserrín y alpiste, que con la humedad germinan. Representa por este medio el movimiento y la adaptabilidad de la vida a las condiciones, por más adversas que se presenten.