Arte de la tierra es una actividad artística circunstancial en donde las “obras abandonan el marco del estudio de la galería museo etc., y son realizadas en su contexto natural: la montaña, el mar, el desierto, el campo o a veces la misma ciudad.”
El nombre fue acuñado en los años 60 por artistas estadounidenses con el firme propósito de convertir al paisaje en el medio y el lugar de la obra de arte. “El Earth Art no solo supuso el abandono del taller y la intervención directa del artista en grandes espacios abiertos, sino un cambio radical en el concepto y en la objetualidad de la obra de arte que, en la mayoría de los casos, tan sólo podía perdurar en el tiempo y ser percibida por el espectador a través de filtros mediáticos como la fotografía, los filmes, el video o la televisión, hecho que generó un intenso debate en torno a la naturaleza del arte y sus mecanismos de difusión y comercialización.”
“Para los artistas del land art, el énfasis no recae por tanto en el objeto artístico que resulta de la acción, sino en el proceso del hacer, así como las relaciones que se producen entre la obra y el sujeto que lo experimenta. (...) El land art obliga al público a introducirse en un medio mental sólo desde el cual podrá abordad la obra; solo así podrá alcanzarla. El proceso de transacción mercantil no tiene ya un sentido de adquisición. El espectador puede apropiarse de la obra de arte sin necesidad de poseerla como un objeto fetiche.”
Por lo tanto el arte de la tierra ha sido de difícil producción y conservación, pero su misma esencia ha conseguido que artistas vinculen el arte con el paisaje de manera significativa y poética. En México ha tenido poca suerte pues la difusión de eventos esporádicos no ha sido la adecuada. Los eventos más conocidos para producir arte de la tierra son de las artistas Helen Escobedo y Yolanda Gutiérrez, y la película Bajo California de Carlos Bolado muestra una serie de obras de un grupo de artistas.
El arte en espacios abiertos ofrece una posibilidad real y coherente a los espectadores de interactuar con él. Es más que una obra visual. Se defiende, en nuestros días, como una posibilidad de experimentar el arte, de vivir el arte.
Los artistas que realizan arte de la tierra, toman un espacio natural que no le pertenece a nadie específicamente y plantean obras de carácter procesual y por lo tanto le exigen a los espectadores una actitud activa – especulativa más que una pasiva – contemplativa con la que esta relacionada el arte objetual.
El volcán paricutín es uno de los más jóvenes del mundo. Desde su nacimiento en 1942, ha sido un fenómeno natural que permitió estudiar el proceso geológico. Actualmente es uno de los paisajes más representativos de Michoacán, de los más visitados por los turistas y contiene un fantástico paisaje en el que se puede encontrar bosque, lava petrificada, arena y restos de construcciones humanas. Los alrededores del volcán el paisaje se convierte en hermosas metáforas naturales, espacios idóneos para el dialogo artístico.